Programación para el alumnado

I- LA VIDA ANTES DE LA GUERRA
II.- EL ESTADILLO DE LA GUERRA
III.- LA VIDA EN EL “GHETTO”
IV.- AUSCHWITZ
V.- VARSOVIA
VI.- LAS VOCES QUE SE EXTINGUIERON
VII.- REGRESO A LA VIDA

LA VIDA ANTES DE LA GUERRA

vida2“… ¡Esperé tanto el día en en que vestiría el uniforme de la escuela!. ¡Qué preocupada estaba […] …Era una escuela judía estatal para niñas. En esta escuela también había estudiado mi madre. […] …Mamá, con orgullo maternal, enseñó a todos mis cuadernos. […]

..¡Vacaciones!¡Vacaciones!, era el grito de alegría de todos los niños cuando llegaban las vacaciones. También nosotros gritamos con todas nuestras fuerzas. Alejados de los directores, de los profesores, de la escuela. […

…Llegamos a BusKo […]…Se extendían ante nuestros ojos territorios gigantescos de campos, jardines y bosques, colinas y montes. Todo verde y floreciente. Nosotros, mi hermano (Tádek) y yo, nos escabullimos al campo… Dos chicos lugareños tocaban la flauta.
“¡Eh, nuevos, ¿queréis hacer un trato?”, gritó uno de los pastores. “Vosotros nos traéis pastel y nosotros os dejamos tocar la flauta y escalar con nosotros el monte” Mi hermano me hizo una señal con la cabeza y respondimos con entusiasmo: “Aceptamos” […]

…Papá venía todos los viernes parar pasar con nosotros el Shabat. Le esperábamos con ansiedad. Eran momentos de felicidad. Papá, normalmente, con rostro afable, ojos alegres y sonrisa encantandora, traía sus manos repletas de regalos. Nosotros ocupábamos nuestro lugar a su lado, cada uno con sus historias. Papá escuchaba pacientemente […]vida1

…Un fin de semana llegó papá, le estábamos esperando, su cara no era la de siempre. Sus ojos estaban tristes y no se sentó entre nosotros como acostumbraba a hacer, no tuvo paciencia para escucharnos: “Salid a jugar, niños, salid a jugar” […]
... Estaba con los amigos y los pastores Vladek y Stefen. Y entonces los oí susurrar.

“¿Oiste? ¡Ha estallado la guerra!” dijo uno.

“¿Te interesa?”, dijo su amigo.

“¿No ves como los judíos abandonan el lugar antes de que terminen las vacaciones? Se apresuran a volver a sus casas a esconder los tesoros que nos robaron”.

“¿Por qué dices eso? Ellos son fieles, a nosotros y a nuestra patria”, respondió su compañero.

“Tú eres tonto. ¿Quién necesita su fidelidad? Que se vayan a su patria y nos dejen a nosotros nuestra patria!”

 está nuestra patria?”.[…] brotando de mis ojos. “!Mamá! ¡Mamá! ¿Está no es nuestra patria?¿Entonces dónd“!Mamá! ¡Mamá!”, irrumpí dentro de casa con las lagrimas

…Con alegría volvimos a casa, sin embargo me pareció que todo había cambiado, una extraña tristeza …todo

No supe el motivo del cambio que comenzó a producirse en mí y a mi alrededor. Una cosa si supe: esta ya no era mi patria”.[…]

Extractos de “Tslinka, la niña que sobrevivió a Aushwitz” de Tzila Liberman

Los sentimientos de Tselinka son los normales de cualquier niño de su edad.
¿Qué le ocurre a Tselinka cuando oye la conversación de los pastores?
Te parece que hay alguna diferenc
ia importante entre la infancia de Tselinka y la tuya?¿Sabes qué es el Shabat y que significado tiene en el judaismo?

 Poco después fueron prohibidos los libros de autores judíos […]“..Nací en Milán en 1914, en una familia medio-burguesa, lo que me permitió tener una infancia y una adolescencia normales. Viví el judaismo en la intimidad doméstica, y en las festividades religiosas en la Sinagoga. En una atmosfera de asimilación. Terminados los estudios en la Universidad, aprobé las oposiciones que me daban derecho a la enseñanza de literatura en la escuela superior. En espera de destino, trabajaba como voluntaria en la cátedra de lingüística de la Universidad de Milán. Un día, era el 5 de septiembre de 1938, los periódicos de la mañana, publicaron un procedimiento gubernativo que regularía la universidad y todas las escuelas ese próximo otoño. Así se inició la legislación racial fascista.[…] ….vida3En la enseñanza de las escuelas estatales…no podrán ser contratadas personas de raza judía… ni podrán ser contratados como asistentes universitarios..en las escuelas de cualquier orden y grado no podrán ser inscrios alumnos de raza judía. […]

…La primera reacción fue de gran estupor e incredulidad, porque los judíos italianos, desde la mitad del s.XVIII estaban insertos en el tejido social y en la vida, ocupando cargos públicos relevantes y participando con honor en todas las guerras nacionales desde el Renacimi
nto. No estaban acostumbrados a restricciones ni a persecuaciones. Formaban parte de una burguesía nacional próspera y activa. […]

Giuliana Tedeschi. Extracto del Prólogo a su libro “Hay un punto en la tierra…


En las palabras de Giuliana Tedeschi las “diferencias”, son contadas por un adulto. Pero el sentimiento de estupor es el mismo. ¿Por qué?
¿Crees que existen las razas? ¿Podrías definir el concepto de “raza”?

ACTIVIDAD 1

Descripción de fotografías: “La vida Judía antes de la guerra”

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El ESTADILLO DE LA GUERRA

guerra1…”La guerra ha comenzado”, respondió papá. Las palabras sonaron como campanas pregonando el mal. […]

…No tuve miedo. Para mi eso se convirtió en un juego de niños. Había visto a mi hermano y a su amigo jugar a la guerra.¿De qué tenían todos tanto miedo? ¿Cuando fueron niños no jugaro
n a la guerra?. En momentos de peligro se levantan las manos y se dice:”¡Me rindo! Y la guerra finaliza. Uno gana y el otro pierde. No es agradable, pero no hace falta tener tanto miedo.[…]

…”¡Tselinka, levántate! ¡Despiértate, mi niña, levántate!”, me sacudió mamá. “¡Rápido! ¡No llores! ¡Vístete rápido, tenemos que huir, rápido, rápido”. “¡Quiero dormir, dejadme! No quiero huir, no tengo miedo, sólo quiero dormir”

Mi hermano, Tadek, se acercó a mí. Abrí los ojos. Era la primera vez que le veía tan triste y pálido. Me acarició la cabeza yguerra2 dijo: “¡Levántate, levántate, no provoques más penas! Ya eres una niña grande, los alemanes están a punto de entrar a la ciudad y matarnos a todos, ¡levántate!”

Aquellas fueron las palabras de mi hermano de 11 años que en una noche se transformó en un adulto serio y responsable.[…]

…Todos querían subir a los autobuses.[…] …Papá había sido jefe contable de la compañía de autobuses. Subimos los primeros. Una terrible sofocación reinaba en el autobús. El desfallecimiento se apoderaba de todos nosotros.¡¿Y? Qué se mueva ya, que arranque ya, quizás así entre un poco de aire! De pronto el zumbido de la aviación. Se oyó una larga alarma. Un ruido ensordecedor. Algo explotó a nuestro lado, otra explosión, y otro ruido espantoso.

El llanto y los gritos se oían por todos lados, todos comenzaron apresuradamente a huir en dirección a los refugios.[…]”

Extractos de “Tselinka, una niña que sobrevivió a Aushwitz” de Tzila Libe

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LA VIDA EN EL GHETTO

ghetto1A los pocos días todos los judíos, que entonces eran más de 30.000, tuvieron que concentrarse en una zona determinada que ocupaba unas cuantas calles. Los judíos entregaron sus casas y sus espaciosos pisos a sus vecinos cristianos, que se alegraron con el cambio, ya que ellos dieron a los judíos sus pisos de habitación y media o dos habitaciones […]

…Nosotros, los niños, mirábamos sobre el muro y nos preguntábamos: “¿cómo es posible que allí, al otro lado del muro, corran los niños polacos de nuestra edad, alegres y libres, estudien en la escuela, vayan al cine, paseen por losghetto4 parques municipales?” […]

…La situación en el ghetto se precipitaba. Cada día aventajaba al anterior en viudas, huérfanos y padres que perdían a sus hijos. Grupos de hombres eran arrestados en las calles o en sus pisos. O eran enviados a un trabajo del cual no volvían. El hambre crecía de día en día y las enfermedades contagiosas castigaban a los habitantes del ghetto.[…]

.ghetto3..”Los niños se quedan aquí”, indicó… pero nadie se movió. Mi padre me cogió de la mano derecha, a mi izquierda estaba mi madre. En mi imaginación vi como asesinaban a mis padres ante mis ojos. Grité: “¡No quiero que os maten por mi culpa! ¿Dónde está Tadek?” Debido a los disparos y a las advertencias de los alemanes, por todas partes se oían el llanto de los padres y los gritos de los niños. Parecía que los edificios abandonados de alrededor, y también el cielo y el sol… todo, llorara con un gran llanto que únicamente no llegaba al corazón de los asesinos alemanes[…]

…El grupo de niños iba aumentando. De la otra parte del campo vi a mi hermano Tadek corriendo a nuestro encuentro a través de los guardias alemanes. Nos vio, a mis padres y a mí, acercándonos al jardín.

“¡Mamá! ¡Papá! ¡¿Qué pasa conmigo?! ¡ ¿Porqué me dejasteis solo?!”

Los gritos de mi hermano despertaron a mamá de su adormecimiento, sus ojos brillaron, buscando respuesta a susghetto5 preguntas. […]

¿Qué crees que piensa Tselinka cuando ve a los niños al otro lado del muro del Ghetto?

* No entiende que la vida continúe normalmente, como si no pasara nada
* Culpa a los niños polacos de que sigan haciendo su vida mientras los niños judíos no pueden.

RAZONA TU RESPUESTA

  • Tselinka tenía diez años y medio, pero debe fingir tener 15 para salvar su vida.
  •  ¿Crees que en realidad, después de sus experiencias, seguía sintiendo como una niña de diez?
  •  ¿Odias verdaderamente tú a alguien?
  •  Tselinka siente vergüenza por estar viva. ¿Qué piensas de esto?

AUSCHWITZ

..Este es el aspecto de lo que vimos: un terreno que se extendía hacia lo lejos, sembrado de bloques, filas y filas de bloques, alambres de púas alrededor y por los lados, de vez en cuando una torre de vigilancia. De cada bloque sobresalían dos chimeneas. A lo lejos se elevaban dos chimeneas especialmente grandes. Un silencio dominaba el enorme terreno. Todo estaba enmudecido.

ausch2De pronto irrumpieron de dentro de los bloques cientos de esqueletos, cabezas afeitadas, todos tenían una única ropa: pijama de rayas. Unos llevaban los pies descalzos, otros llevaban zapatos de madera. En sus manos sostenían algo, era difícil distinguir qué era. En unos segundos se pusieron al lado de los bloques como en orden militar. Y de nuevo el mismo espantoso silencio.

¿Quiénes eran los hombres esqueleto? ¡No tienen pelo! ¡Todos en pijama! ¿Son mujeres u hombres? ¿Son en verdad seres humanos?

Una mujer, que estaba entre nosotros, ante la espantosa visión, sacó con rapidez una polvera y una barra de labios del hatillo que estaba a sus pies y comenzó a arreglarse. El resto de las mujeres, al ver esto, comenzaron a llorar. “¿Por qué lloráis?” se enfadó la mujer, con la polvera en una de sus manos; “¿No veis que esto es el manicomio? Premeditadamente nos trajeron aquí. Nos meterán entre los locos. Nos afeitarán el pelo de la cabeza, y en poco tiempo nos convertiremos también nosotros en locos. ¡No, de ninguna manera les dejaré afeitarme el pelo de la cabeza. No quiero parecerme a ellos. No, No quiero!

El llanto en el vagón creció. El marido de la mujer se acercó a ella, la abrazó contra su pecho, con delicadeza le quitó la polvera y la barra de labios de su mano y le dijo: “cálmate por favor, no están locos, dentro de poco también nosotros tendremos ese aspecto. ¡Sólo sé fuerte y valiente!”. Entonces todos comenzamos, familia a familia, a abrazarnos y a consolarnos unos a otros, a pesar de que las palabras de consuelo ya estaban agotadas.

Se oyeron ladridos de perros alrededor de los vagones, los gritos de los hombres de las SS se mezclaron con los ladridos. ausch1Escuchamos también conversaciones en yiddish.

Uno de los prisioneros nos gritó: “Judíos, ¿de dónde sois?”

“Somos los últimos judíos de la ciudad de Keltse”.

“¿Keltse? ¡Oh, Keltse! ¡Yo soy de Keltse! Me enviaron aquí hace dos años. ¿Cómo está mi familia? ¿Alguien quedó con vida?”

Con pesar le respondieron: “No hay entre nosotros nadie de tú familia”. Nos sorprendió que el chico no manifestase tristeza, al contrario, en su voz se notó alivio: “Que bien. Que no veré como son llevados ante mis ojos a la cámara de gas”.

“¡¿Qué dices?!¡¿Qué cámara de gas?!. ¡Cuenta, cuenta todo, eres de nuestra ciudad!”

Habló con rapidez y fue difícil entenderlo.

“¡Judíos!¡Mis hermanos queridos! Llegasteis a Auschwitz. Me apena contároslo, pero en breve os sacarán de los vagones. Os quitarán todo. Y os llevarán a las duchas. Allí es el fin. Gas. Muerte con gas. Y los cuerpos serán quemados. La vida no es nada. Mejor así que sufrir en este campo. Hoy tú, mañana yo, y así todos. ¡Quién llega aquí sólo sale de aquí camino de la chimenea!”[…]

…En el mismo momento sonó en mi cabeza sólo una frase: “¡Camino de la chimenea! ¡Solo camino de la chimenea!

Las puerta de los vagones se abrieron con ruido.[…]

…¿Verdad, mamá? ¿Verdad que el gas no duele?, ¿que es una muerte muy rápida, incluso mejor que las alambradas eléctricas? […]”

Extracto de Tselinka, una niña que sobrevivió a Aushwitz

de Tsila Liberman

  • * ¿Por qué crees tú que lloran las mujeres cuando ven a una de ellas sacar su polvera y arreglarse?
  • Qué palabras clave sacarías tú de la descripción de la llegada a Auschwitz de Tselinka?
  • Del relato se desprende que Tselinka, de 11 años, y después de todas las traumáticas y terribles situaciones que le tocaron vivir, parece que no teme a la muerte, ¿a que teme realmente? ¿cómo busca apaciguar su miedo? 
  •  Y tú, ¿de qué tienes miedo o qué es lo que más te preocupa? ¿Cómo logras apaciguar tu miedo?

“Hay un punto en la tierra que es una landa desolada, donde las sombras de los muertos son legión, donde los vivos están muertos, donde existen sólo la muerte, el odio y el dolor.

De noche, lo circundan y separan de la vida las tupidas paredes de la oscuridad; de día, la infinitud del espacio, el silbar del viento, el graznar de los cuervos, el cielo tempestuoso, el gris de las piedras. Se llega hasta allí confiado en tren, tras una carrera a través de los verdes bosques de Baviera y a lo largo de las frescas orillas del Moldau, contempladas aún con ojos de turista. Pero cuando se ha cerrado la verja y se han traspasado las alambradas, se está en el abismo.

La gente en aquel remoto lugar tiene los ojos dilatados y opacos, secos y hostiles. Quien entra, espera que el tiempo pase y que sus ojos se vuelvan inexpresivos y turbios o que se cierren por el cansancio y por el horror” […]

…filas y filas de barracones iguales… El lugar podía haber brotado aquella noche de la tierra, como en una noche la erupción de un volcán trastueca un paisaje, o podía ser el producto de una fantasía alucinada: era único, estaba solo, fuera del mundo…[…]”
“Hay un punto en la tierra…”

Giulana Tedeschi

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VARSOVIA

Itzhak (Antek) Zukierman y Zivia Lubetkin:

var2Antek nació en Vilna en 1915, en el seno de una familia tradicionalista. Cuando terminó la escuela secundaria judía, en Vilna, se unió a varios movimientos juveniles sionistas (“Hejalutz” y “Hajalutz Hatzair”). En 1936, con 21 años, el movimiento le llamó a Varsovia, y dos años después fue nombrado uno de los dos secretarios generales del movimiento juvenil unido “Dror Hejalutz” . Recorrió congregaciones judías en ciudades y pueblos, especialmente en el este de Polonia, y se ocupó de la organización y la instrucción de sucursales y grupos juveniles. Al estallar la guerra, en septiembre de 1939, abandonó Varsovia junto con sus compañeros del movimiento y se dirigió a los territorios del este que habían sido conquistados por la Unión Soviética. Allí se encargó de la organización de los movimientos en la clandestinidad.

En abril de 1940 entró al territorio ocupado por los alemanes. Se convirtió en uno de los líderes destacados del movimiento clandestino en Varsovia y en toda Polonia, y visitó ilegalmente los ghettos. Con el inicio de la gran deportación de Varsovia, el 22 de julio de 1942, un grupo de activistas se reunió en el ghettoo, y Antek les exigió, en nombre del movimiento ‘Hejalutz’, salir a las calles y oponerse por la fuerza a la captura de los judíos. Pero su propuesta fue rechazada.

var4 var5El 28 de julio se creó la ’Organización Judía Combatiente’ (OJC), y Antek fue nombrado miembro de su dirección general. En diciembre de 1942 Antek salió como enviado de OJC a Krakov para debatir líneas de acción con miembros del movimiento de resistencia local, y en la noche del 22 de diciembre, después de una operación militar de la organización en Krakov, fue herido en la pierna y a duras penas pudo volver a Varsovia. Cuando comenzó la segunda etapa de la deportación del ghetto, en la primavera de ese mismo año, Antek y un grupo de combatientes, se parapetaron en una casa del ghetto y abrieron fuego sobre los alemanes que trataron de atraparlos. También tomó parte de las preparaciones para la rebelión que tuvo lugar en abril. Al estallar la rebelión, Antek salió a la parte polaca de Varsovia para actuar como contacto con las organizaciones de combate de los movimientos clandestinos polacos. Durante la rebelión, Antek trató de pasar armamento para los combatientes, y durante los últimos días de combate, junto con otros compañeros del movimiento, se ocupó de enviar una misión de salvamento que se infiltró al ghetto en llamas a través de los canales de desagüe.

var6var3Con él estaba Zivia Lubetkin, uno de los personajes más importantes de la resistencia en Polonia y una de los fundadores de la “Organización Judía Combatiente”. Ella tomó parte de la primera acción de resistencia de la OJC en enero de 1943 y también en la rebelión del ghetto de Varsovia en abril. En los últimos días de la rebelión estuvo en el refugio de comandancia de la organización y el 10 de mayo pasó con un grupo de sobrevivientes a través de los canales de desagüe a la “parte aria” de la ciudad. Hasta el fin de la guerra Zivia estuvo en el movimiento de resistencia y oculta en la Varsovia polaca, fue miembro de las compañías de la OJC que actuaron en la rebelión polaca de Varsovia entre agosto y octubre de 1944. En cierta etapa el guardaespaldas de Antek, Kajik, que había sido enviado a través del alcantarillado para revisar qué pasaba en la parte judía, decidió colocar a Zivia en un camión junto con un grupo de 20 personas de las decenas de combatientes escondidos allí, y sacarlos de Varsovia. Poco tiempo después los alemanes inundaron el alcantarillado, causando la muerte de los que se quedaron allí. Con el tiempo, Zivia y Antek contrajeron matrimonio.

var1 var7Después de la rebelión, Antek trabajó junto con algunos de los sobrevivientes en el ‘Comité Nacional Judío’. Ayudaron a judíos ocultos, establecieron contactos con judíos en algunos de los campos de trabajo que quedaban en la Polonia ocupada y con algunas unidades de partisanos judíos que estaban en los bosques del centro de Polonia. Él y otras personalidades judías que estaban ocultas entre los polacos, pidieron ayuda e informes acerca de la situación de los remanentes de los judíos de Polonia, que en los dos últimos años de la guerra habían llegado a Londres, por medio del movimiento clandestino polaco, y a agentes judíos acreditados.

En enero de 1945 Antek y Zivia fueron liberados por el ejército soviético, e inmediatamente se dedicaron al trabajo de ayuda a los sobrevivientes de los judíos de Polonia y a organizar su salida de Polonia (movimiento “Habrijá”).
Zivia llegó a Israel un año después del final de la guerra y dio un detallado testimonio sobre la rebelión de Varsovia al consejo del Movimiento Kibutziano Unificado, que se había reunido ese año en el kibutz Yagur. Su testimonio aún se exhibe en el museo, junto a su fotografía. Entre otras cosas, Zvia declaró entonces: “Éste es, de hecho, el secreto de la fuerza del movimiento: que siempre supo exigir a su gente. Educó a sus miembros a defender el derecho de la nación a la independencia al igual que el derecho del hombre a la independencia. Fue la educación que recibimos lo que nos dio la fuerza para sobrevivir ese período.”

Antek llegó a Israel un año después y, junto con otros sobrevivientes, la pareja estableció el kibutz Lojaméi Haguetaot. Zivia estuvo involucrada en los aspectos sociales del kibutz, mientras Antek se dedicó a perpetuar la memoria de quienes perecieron en el Holocausto. Aunque los miembros del kibutz vivían en carpas y barracas en ruinas, Antek insistió en convertir un edificio de piedra del kibutz, construido por los ingleses, en museo. Solía decir, “Habrá muchos políticos, pero un solo museo.” En su declaración en el juicio a Eichman, en 1961, Antek leyó la última carta que recibió de Mordejai Anilevich , comandante de la rebelión del ghetto de Varsovia, el 23 de abril de 1943, en el medio de los combates.

Antek falleció en 1981, Zivia había muerto tres años antes. Sus nietos crecieron a la luz de su legado.

( Texto tomado de los archivos de Yad Vashem)


IRENA SENDLER

var9Irena Sendler: Irena nació en 1910, fue criada por sus padres católicos en el amor y el respeto a las personas, independientemente de su origen étnico o social. Su padre, médico, murió del tifus que contrajo en una epidemia en 1917. Era el único médico en su ciudad, cerca de Varsovia, que trataba a los pobres, en su mayoría judíos, víctimas del tifus. Cuando se estaba muriendo, le dijo a Irena, que tenía por entonces 7 años, “si ves a alguien ahogarse debes tratar de rescatarlo, incluso si no sabes nadar”. En 1939 los Nazis invadieron Polonia y encerraron a los judíos en ghettos con la intención de primero matarlos de hambre, y después, a los que quedasen, enviarlos sistemáticamente a los campos de exterminio. Irena Sendler tenía en esa época 29 años y trabajaba pare la Seguridad Social de Varsovia, atendiendo a la población más marginal, entre ellos, muchos judíos. Ella, con diez colaboradoras del mismo departamento, comenzaron rápidamente a ayudar a la población judía, la más necesitada. En 1942, se asociaron con la organización Zegota, fundada por un grupo de cristianos y algunos judíos, entre ellos Adolfo Berman, psicólogo, con el fin de brindar ayuda a los judíos.

Desde el momento de la apertura del gueto de Varsovia, el equipo de Irena inició la labor de convencer a los padres judíos para que dejaran que se sacara a sus hijos pequeños del gueto, ofreciéndoles de esta manera una oportunidad para sobrevivir, pues en el ghetto las posibilidades eran escasas.

Los niños más pequeños eran sedados y sacados en sacos de patatas o de basura en camiones manejados por los choferes que colaboraban con la causa, y que podían entrar y salir del gueto. Los niños mayores fueron sacados a través de los sótanos que comunicaban el gueto con la parte externa. A los niños, antes, les enseñaban las plegarias cristianas y a no mencionar su nombre ni origen.

Una vez fuera del ghetto, los niños fueron colocados en diversos orfelinatos en los conventos, la gran mayoría con familias católicas deseosas de participar en este proyecto de rescate.

El dinero para la manutención de estos niños que vivían con las familias provenía de las organizaciones en Londres y Nueva York y fueron transmitidos por medio de Zegota.

Irena anotaba escrupulosamente en un papel muy fino el nombre original de cada niño, su nuevo nombre cristiano, y el lugar adonde había sido destinado. Estos papelitos los colocaba en frascos de vidrio, los cuales, bien cerrados, fueron enterrados por ella en el jardín de unos amigos y compañeros de lucha, bajo un árbol frutal. Irene soñaba con que, una vez finalizada la guerra, los niños podrían ser identificados y reunidos con sus familiares. Desgraciadamente esto ocurrió en muy pocos casos…

Los nazis, sospechando de esta labor de Irena, la apresaron y la colocaron en la terrible prisión de Pawiak, en Varsovia, donde la torturaron para que delatara a la organización. Irena aguantó, aunque le fracturaron las piernas, dejándola con grandes impedimentos físicos para el resto de su vida. Fue condenada a muerte, pero la organización Zegota la salvó pagándole un gran soborno a un guardia alemán. La rescataron con un documento que acreditaba su muerte en prisión. Irena recuerda este incidente diciendo: “Después de este incidente pude trabajar algún tiempo más tranquilamente: los alemanes no perseguían a los fantasmas”.

Una vez liberada Polonia, en 1945, Irena desenterró los frascos y cuidadosamente preparó la lista de los niños. El número era asombroso, llegaba a 2.500. La lista fue entregada a Adolfo Berman, del Instituto Histórico Judío en Varsovia, quien la llevó a Israel.

“No soy ninguna heroína”, comenta Irena, “solamente cumplí con mi deber”.

(De la pág. Web de Irena Sendler)

En 1965 Irena Sendler fue honrada como Justa de las Naciones por Yad Vashem.

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  •  ¿Por qué crees que vuelven Antek y Tzivia a la Polonia ocupada por los alemanes, estando como estaban más seguros en la zona no ocupada?
  • Comenta las palabras de Tzivia: “Fue la educación que recibimos la que nos dio la fuerza para sobrevivir ese período”.
  • Gracias a Irena se salvaron muchos judíos. ¿Crees que todas las personas tienen y tuvieron la capacidad de elegir cómo actuar ante el sufrimiento y la muerte de los demás?
  • ¿Por qué crees que otros callaron?

VOCES QUE SE EXTINGUIERON

TOMÁS KULKA
voces1Nació el 25 de mayo de 1934, en Olomuc, Checoslovaquia.
Tomás Kulka. Los padres de Tomás eran judíos. Su padre, Roberto Kulka, era un comerciante del pueblo moravo Olomouc. Su madre, Elsa Skutezka, era sombrerera de Berno, la capital de Moravia. La pareja había recibido una buena educación, y hablaban checo y alemán. Cuando se casaron, en 1933, decidieron asentarse en Olomouc.

Tomás nació un año y un día después de que se casaran sus padres. Cuando Tomás tenía tres años, su abuelo falleció y los Kulka se mudaron a Berno, el pueblo de la madre. El 15 de marzo de 1939, unas semanas antes del quinto cumpleaños de Tomás, los alemanes ocuparon Bohemia y Moravia, incluyendo Berno. El 2 de enero de 1940, Tomás, sus padres y su abuela fueron expulsados de su casa por los alemanes. Esperando salvar el negocio de la familia, el padre de Tomás decició quedarse en Berno, pero a Tomás ya no se le permitió empezar a la escuela porque era judío. Un año después, los padres de Tomás fueron forzados a vender su negocio a un alemán por 200 coronas checas, menos de $10. El 31 de diciembre de 1942, los Kulka fueron deportados al ghetto de Theresienstadt en el oeste de Checoslovaquia.

Unos meses después, en la primavera de 1942, exactamente el 9 de mayo, Tomás fue deportado al campo de exterminio de Sobibor, y enviado a la cámara de gas.

Tenía siete años.

(Los niños en el holocausto. Yad Vashem)


HENOCH KORNFELD

voces2Nació en Kolbuszowa, Polonia en 1938

Henoch Kornfeld. Los padres de Henoch, Moishe Kornfeld y Liba Saleschutz, eran judíos ortodoxos. Sse casaron en 1937 y se asentaron en Kolbuszowa, donde la madre de Henoch había pasado su infancia. Ahí, el padre de Liba les compró a los recien casad
os una casa e incorporó a su nuevo yerno al negocio de tejidos al por mayor.

Henoch nació a fines de 1938, y se crió con muchas tías, tíos y primos. Cuando se acercaba su primer cumpleaños, Alemania invadió Polonia, y pronto los alemanes llegaron a Kolbuszowa. Los soldados polacos, montados a caballo, trataron de luchar contra el ejército alemán, pero fueron dominados por los tanques. Después de un combate corto, el pueblo de Henoch quedó bajo el gobierno alemán. Toda la gente del pueblo, incluyendo los niños, conocían a Hafenbier, el cruel comandante de la policía alemana que estaba asignado a Kolbuszowa. Hafenbier aterrorizó y mató a muchos judíos del pueblo. Henoch jugaba a menudo con otros niños del pueblo a un juego en el que él hacía de Hafenbeir, y decía a sus amigos “si eres judío, morirás”. Luego con un rifle hecho de un pedazo de madera, Henoch fusilaba a sus amiguitos. Ellos, en turno, caían al suelo haciéndose los muertos.

Henoch y su familia fueron deportados al ghetto de Rzeszow el 25 de junio de 1942, y después al campo de exterminio de Belzec donde fueron gaseados. Henoch tenía tres años y medio.

(Los niños en el holocausto. Yad Vashem)


ZIGMOND ADLER

voces3Nació el 18 de julio de 1936 en Liege, Bélgica

Zigmond Adler: Los padres de Zigmond eran judíos de Checoslovaquia que habían emigrado a Bélgica. Su madre, Rikva, era camisera. Había ido a Bélgica de joven para buscar un trabajo fijo, siguiendo a su hermana mayor, Jermie, que se había mudado con su familia unos años antes. En Liege, Rivka conoció y se casó con Otto Adler, un comerciante.

Zigmond nació
n 1936, pero su madre murió un año después. Su padre se volvió a casar pero el matrimonio no duró mucho. El padre de Zigmond se casó de nuevo, por tercera vez, y pronto Zigmond tuvo una nueva hermana y una vida estable. De niño, Zigmond visitaba a menudo a la familia de su tío Jermie, que vivía a unas pocas manzanas.

Zigmond tenía tres años cuando los alemanes ocuparon Bélgica. Dos años después, los alemanes deportaron a su padre para hacer trabajos forzados. Después de eso, la madrastra de Zigmond se fue de Liege, dejándolo con su tío Jermie y su tía Chaje. Cuando los nazis empezaron a arrestar a los judíos en Liege, unos amigos católicos del tío Jermie los ayudaron a obtener documentos falsos para ocultar su identidad judía y también les alquilaron una casa en un pueblo cercano. Dos años después, un domingo temprano por la mañana, la Gestapo fue a la casa sospechando que allí vivían judíos.

Zigmond, su tía y dos primos fueron deportados al campo de Mechelen, y luego a Auschwitz, donde Zigmond, que tenía solamente siete años, fue enviado a la cámara de gas el 21 de mayo de 1944.

(Los niños en el holocausto. Yad Vashem)

Como Tomás, Henoch, Zigmond…
1.500.000 (un millón quinientos mil) niños fueron asesinados por la barbarie nazi.

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  • ¿Recuerdas algún pensamiento tuyo a la edad de siete años? ¿Y algún juego o algún objeto con el que jugases que te gustase especialmente?
  • ¿Recuerdas algún sueño de cuando tenías esa edad? 
  • ¿Te parece que fue hace mucho tiempo cuando tenías siete años?
  • ¿Crees que te ocurrieron muchas cosas desde entonces y qué hiciste muchas otras?

Escribe una pequeña biografía de uno de estos niños con los datos que leiste y añadiéndole algún párrafo más de tu invención. 
Sí te parece puedes añadirle a la vida de Tomás, Henoch o Zigmond algún objeto personal tuyo con el que posiblemente le hubiera gustado jugar, o algún sueño tuyo.
Sitúa en un mapa los nombres de las ciudades y de los Campos de Concentración y de Exterminio que aparecen en todas las biografías.

Observa y comenta estas fotos

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REGRESO A LA VIDA

Así estaba cuando vi por primera vez a la Cruz Roja que llegó a las puertas del campo. La gente decía “Cruz Roja, tal vez ésta es la salvación, que vean que hay aquí una niña, que aquí hay niños”. Me pusieron, en primer lugar, al lado de los alambres de púa, para que vieran, que vieran que hay niños aquí. Luego nos llevaron hacia una mesas, estaban afuera, una mesas puestas con pan, aroma de pan, yo sé que era un aroma maravilloso […] La gente comenzó a llevárselo precipitadamente, no recuerdo, creo que yo también me lo llevé así al principio. Comenzamos a esconderlo, y las personas trajeron más y dijeron, “no necesitais llevároslo así”, ellos lloraban de verdad, “no necesitais arrebatarlo, podréis recibir todo le que queráis, sólo sentaos, comed”. Y nosotras nos sentamos a comer…”

Fuente: Tzila Liverman, Volver y vivir los sobrevivientes: de la liberación a la rehabilitación (casete de video- Hebreo), Beit Hatfutzot, Beit Lojamei Haguetaot, Yad Vashem, 1995.

“…No sólo yo era así. Los supervivientes de la Shoá durante años guardaron silencio, sólo en los últimos tiempos fue rota la mordaza. También yo comencé a aparecer en conferencias sobre el Holocausto en institutos, centros de estudios, y campamentos militares. Conté las situaciones especiales que me ocurrieron como niña que sobrevivió entre cientos de niños. Vi en ello un precepto: transmitir a los jóvenes la difícil tarea de ser nuestros testimonios, de perpetuarnos.[…].regre1

…Decidí que no era suficiente lo que estaba haciendo. Como salvada de la Shoah era mi responsabilidad hacer todo lo posible por responder a las preguntas (de los jóvenes), de todo aquel que quiera escuchar y saber. También para que las nuevas generaciones permanezcan fuertes frente a aquellos que niegan el Holocausto.

Incluso ahora, cuando una parte de nosotros aún está viva, y con los números tatuados en nuestros brazos, hay quienesregre2 defienden que en absoluto hubo Shoáh. Y si esto es así ahora, ¿qué ocurrirá cuando no quede con vida ningún superviviente?”

Tsila Liberman Tselinka, la niña que sobrevivió a Auschwitz

De la historia de Tzila se ve que, durante la época de la Shoá, ella no vivió una infancia propiamente dicha. En su testimonio, cuenta su primer encuentro con comida, fuera del marco forzado de los campos, y habla acerca del instinto básico del arrebatamiento del pan.

  • ¿En tu opinión, con qué se enfrentaban los sobrevivientes del Holocausto (especialmente los niños) en su camino de regreso a la vida? 
  • ¿Qué cosas debieron aprender de nuevo?
  • ¿Por qué crees que es importante la transmisión de los testimonios de los supervivientes?