SIONISMO

El sionismo nació como un movimiento que abogaba por el regreso de los judíos a Palestina. Su fundador fue el húngaro Theodor Herzl (1860-1904), quien convocó el primer Congreso Sionista en Basilea, Suiza, en 1897.

A lo largo del desarrollo de la guerra, la inmigración judía a la tierra de Israel fue limitada estrictamente por los británicos, que tenían un mandato sobre el territorio. Sin embargo los sionistas en Europa trabajaron intensamente para introducir clandestinamente judíos en Palestina y miles de refugiados consiguieron eludir a los británicos.

Después de la guerra, los activistas sionistas sondeaban a las personas de los campos de desplazados y trabajaron en Alemania para alojar a refugiados judíos. Animaron a los supervivientes de la Shoá a emigrar a la tierra de Israel, argumentando que sólo una nación propia podría garantizar la seguridad del pueblo judío. Gran Bretaña todavía se negaba a abrir sus puertas a la inmigración de los refugiados judíos y fueron devolviendo la mayoría de los 65 barcos de refugiados a Europa.

Las dificultades de los judíos, que eran devueltos desde las costas de la entonces llamada Palestina, contribuyeron al creciente consenso de las potencias mundiales de que parte de ese territorio debía de convertirse en un estado judío, dadas las raíces ancestrales que mantenían los judíos con esa tierra. El activismo sionista posterior y el apoyo de Naciones Unidas condujeron a la creación de Israel como Estado para los judíos en el año 1948.